Amor y pareja, conceptos básicos

Abr. 2011 · Ximo Estrelles

Los seres humanos, o al menos la mayoría de nosotros, somos sociales por naturaleza. Tendemos a relacionarnos con otras personas de similares características, con una problemática común y con una forma de entender la vida y el ocio parecidos. La importancia de esto es máxima cuando nos adentramos en el complejo mundo de la pareja.

 

En el comienzo de una relación suele existir una gran atracción debido a una elevada tasa de intercambios positivos. Este tipo de intercambios constituye la base de la persistencia y asentamiento de la futura relación. El amor no es otra cosa que un complejo intercambio de conductas gratificantes con otra persona, influyéndonos a todos los niveles, a nuestra forma de actuar, pensar y sentir. Sin este intercambio, el amor no será duradero.

 

El enamoramiento nos provoca reacciones similares a las de la ansiedad, sin embargo son interpretadas como algo especial y único. Unos meses en los que se entrega sin medida, sin importar lo que se reciba a cambio.

 

La relación, en un principio, suele restringirse a una serie de situaciones, la pareja se ve durante pocas horas al día e interactúan en un contexto gratificante (tomando una copa, en momentos de ocio, cenas románticas o largos paseos), siendo su relación, por lo tanto, plenamente gratificante. Todo aquello que comparten es novedoso y positivo (las situaciones que viven juntos, las historias y anécdotas de antes de conocerse, los proyectos en común y las relaciones sexuales), la otra persona se convierte en un nuevo mundo por descubrir.

 

La nueva pareja empieza sin problemas, aún no tienen que hacer frente a grandes tomas de decisiones (economía, hijos, familias políticas, trabajo) ni a las consecuencias de tomarlas. No obstante muchas veces alguno de los miembros o los dos, aportan su propio bagaje de problemas emocionales (desconfianzas, malas experiencias, impulsividad, temores) o personales (problemas económicos, laborales, familiares, etc.).

 

La continuidad de la pareja pasa por aprender a evolucionar conforme lo vaya haciendo la relación, manteniendo un equilibrio entre lo que cada uno de sus miembros gana y pierde, manteniendo las situaciones gratificantes sin que se conviertan en un hábito planificado.

 

A medida que pase el tiempo la pareja irá asentándose y quedando definida, hasta llegar al punto en que ellos mismos se consideren como pareja, estableciéndose una mutua exclusividad sexual y unos proyectos en común a nivel general y afectivo. A partir de ese momento, la comunicación se establece como uno de los tres pilares básicos de la pareja, en la que la expresión de sentimientos, tanto negativos como positivos será clave para un común entendimiento. El entrenamiento de habilidades de comunicación es uno de los tratamientos más utilizados en terapia de parejas.

 

El papel que cada uno de los miembros de la pareja interpreta en la relación debe ser aceptado de común acuerdo y ambos deben ser capaces de aportar su bagaje de recursos para hacer frente a los problemas que surjan. Cada miembro adoptará un papel y unas responsabilidades que no tienen por qué ser equitativas, cada pareja establece su propio equilibrio.

 

El nivel de gratificación que se recibe durante la fase de enamoramiento no se mantiene de por vida, durante toda la relación debe darse un intercambio de situaciones positivas por parte de los miembros de la pareja, donde lo ideal es tener la sensación de que se recibe más de lo que se da. De nuevo este intercambio no tiene porque ser equitativo, pudiendo realizarse por iniciativa de uno de los miembros de la pareja o fruto de una negociación previa (ej. “Iré de cena con tus amigo si el Domingo vamos a casa mis padres”).

 

El cuestionamiento de algunas creencias sobre el amor y la pareja suelen ser la base de muchos de los problemas de relación:

 

“El amor todo lo puede”: Los problemas por los que inevitablemente pasa una pareja chocan con esta creencias que hace pensar que si aparecen dificultades es debido a que el amor no existe o que se ha dejado de querer.

 

“Si me quiere debería…”: La creencia de que nuestra pareja debería actuar de igual modo que nosotros por el simple hecho de estar enamorado provoca innumerables discusiones.

 

“No deberíamos discutir nunca”: Cualquier tipo convivencia genera inevitablemente conflictos y discusiones, las relaciones de pareja no son una excepción, fruto del común esfuerzo por adaptarse a los necesarios cambios que sufre una relación.

 

“Toda mi vida debe girar en torno a mi pareja”: La pareja es la base de toda relación, sin embargo debe existir un “nosotros” sin perder la individualidad, es una de las claves para evitar el estancamiento y la monotonía en una pareja.

 

Los conceptos anteriores son la base teórica que ayudará a mantener una adecuada relación de pareja, sin olvidar que vivir es sinónimo de tener problemas y la vida en pareja no está libre de ellos.

El cambio siempre es posible...

 

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