Viviendo en modo doble check

Viviendo en modo doble check

Jun. 2021 · Ximo Estrelles

La presión social y las redes sociales nos están llevando a adulterar todas las etapas de nuestra vida. La infancia cada vez se acorta más y los preadolescentes ya llevan y exigen vidas que aún no les toca vivir. A los 30 ya llega la crisis existencial que antes llegaba a los 40, ante la urgencia de tener los hitos vitales cubiertos, a nivel sentimental, laboral y de patrimonio. Resulta que los 50 son los nuevos 30 no pudiendo asumir que la energía y prioridades son otras, por no hablar que la jubilación se vende como la nueva juventud donde ya se disfrutará la vida... una locura, no estamos viviendo la realidad de cada etapa vital. A nivel emocional ello implica que estamos viendo depresiones en adolescentes cuando antes eran muy puntuales y cambios radicales de vida a los 50 lanzando por el aire proyectos personales y familiares.


Instagram, YouTube y TikTok han generado unos modelos irreales que frustran a los más jóvenes, mientras que otras redes como Facebook hacen creer a los más adultos que la vida de los demás es mucho mejor que la propia, y claro, eso es intolerable. Las frustraciones nos obligan a provocar cambios, pues conceptos como la paciencia, la constancia o el esfuerzo, implican demasiado compromiso y por ello nos estamos conviertiendo en la cultura de la inmediatez. Primero fue el doble check, generaba tranquilidad al saber que se había recibido nuestro mensaje sin tener que esperar a la respuesta. Luego fue el check azul, no solo estaba recibido, si no también leído, y claro, pensamos que ello nos daría mayor tranquilidad, pero no, pues nos impedía practicar la toleracia a la frustración, la paciencia, incluso el aburrimiento, conceptos que son claves para aspectos tan importantes como la creatividad y la capacidad de generar alternativas para solucionar problemas. Y es que claro, no hay nada peor que "que te dejen en visto".


Cuando pensamos que esto no podía ir a más, llegó la posibilidad de acelerar los mensajes de audio, 1.5x e incluso 2x, pues si ya se utiliza el audio para agilizar la respuesta evitando el escribir, parar y escuchar parece demasiado esfuerzo. Sin darnos cuenta seguimos deslizándonos por esa espiral autodestructiva que convierte la espera y la paciencia en un castigo. Si al menos utilizáramos el tiempo ganado en vivir más despacio y disfrutar más, sería un regalo, pero no, la inercia que aprendemos por todos estos cambios invisibles nos impide parar, saborear de cada momento, centrar nuestra mente en la tarea que estamos realizando y vamos pasando las etapas de nuestra vida anhelando lo que podré hacer en las otras.


Hagamos un trato, ¿qué os parece si disfrutamos cada momento, cada etapa de nuestra vida, cada experiencia como si fuera un regalo? ¿Qué tal si aparcamos los móviles, la inmediatez, el qué dirán y nos dedicamos a sentir, disfrutar y vivir? Anhelo la autenticidad, la sencillez, la calma, quizás por ello me apasionan cosas como el silencio de un monte perdido en el que solo se siente la quietud de la naturaleza o el crepitar del fuego mientras se saborea un trozo de queso y una copa de vino, ¿suena aburrido? Bueno, quizás sea lo que me toca en esta etapa vital. Reflexionemos.